lunes, 30 de mayo de 2011

Heroínas X. Safo de Éreso: semejante a los dioses quien te lee


La lírica (poesía cantada con acompañamiento de cuerda -lira o cítara-) fue el género fundamental de la literatura griega antigua entre finales del siglo VIII y mediados del V a.C. y uno de sus tipos, la monódica (canto de una sola persona), se desarrolló de manera especial en la isla de Lesbos. Terpandro de Antisa (siglo VII a.C.) es considerado el inventor de la lira de siete cuerdas y el fundador de la primera escuela musical de Esparta, en el siglo VII a.C., pero fueron Safo y Alceo quienes llevaron el género a su perfección, imponiendo su dialecto (el lesbio) y las formas métricas que empleaban. Vivieron en el siglo VII a.C. y eran aristócratas que componían poemas para la aristocracia local, pero mientras el mundo de Alceo es el de los hombres, y sus ejes la vida política y el banquete en el que se reúnen los miembros de la misma hetería (una especie de club político), el mundo de Safo es el de las mujeres. Los temas fundamentales del amor fueron descubierto por Safo, quien compuso poemas referidos a su círculo más allegado, su familia y las muchachas que se reunían en la “casa de los servidores de las Musas” (la de Safo), y también poemas de encargo, corales, como himnos o epitalamios (canciones de boda). Desgraciadamente se ha perdido la mayor parte de su obra (aunque fue muy admirada por Platón, los alejandrinos, Catulo y Horacio), lo que dificulta enormemente la interpretación de algunos poemas.


Alceo y Safo

Sobre su vida, la principal fuente (Suda) dice que Safo era hija de Escamandrónimo de Éreso y Cleis de Mitilene, nació en torno a 612 a.C., estuvo durante su infancia en Sicilia (seguramente por motivos políticos), regresó a Mitilene, se casó con Cércilas de Andros (aunque algunos piensan que este nombre es una burla de comedia) y tuvo una hija, Cleis.  Heródoto y Estrabón nos informan que llevó muy a mal que a su hermano Cárajo lo desplumara una célebre hetera de Náucratis (Dórica o Rodopis).  Sobre su muerte, se extendió la historia de que se había suicidado arrojándose desde un acantilado (la roca de Léucade) por amor de un tal Faón, pero este Faón no era un joven, sino una divinidad asociada a la vegetación, de manera que la noticia del suicidio parece totalmente falsa, a partir de una mala interpretación de un poema suyo o bien de una broma cómica.
La roca de Léucade (foto R. Mariño)


Desde la Antigüedad se ha interpretado de diferentes maneras la relación existente entre la poetisa y el “círculo sáfico”: ¿educaba Safo muchachas nobles de Lesbos y Jonia para mantenerse económicamente a causa de una supuesta prematura viudedad? ¿Se trataba de un thíasos, una asociación religiosa relacionada con el culto a Afrodita y las Musas? ¿Era Safo homosexual? Mientras que Máximo de Tiro la comparó, como educadora, con Sócrates, Séneca se preguntaba si habría sido una hetera. Tantas interpretaciones muestran a las claras que no sabemos nada con certeza, y tampoco es que importe para su valoración como poetisa: insuperable. Eso sí, a partir del siglo XIX, el tema “sáfico” ha sido muy explotado.

El movimiento romántico la convirtió en mártir.
Cosas de los románticos...

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