martes, 31 de diciembre de 2013

Feliz 2014

       Termina el año 2013, y nos ha dejado abiertos unos cuantos frentes. Entre ellos, sigue sin crearse empleo (sobre todo para jóvenes),  sin renovarse para bien nuestra clase política, sin aprobarse una ley de educación que genere esperanzas razonables de mejora para nuestros alumnos, que son los ciudadanos del futuro. Por eso, traigo hoy a esta despedida de 2013 y bienvenida del 2014 por un lado a la Quimera de un cuerpo y tres cabezas (serpiente, macho cabrío y león), y por otro al grácil y alado Pegaso, que lleva sobre sus espaldas a un Belerofonte armado de lanza que promete ponerle las cosas difíciles al monstruo, por más que el tiempo intente escamotearnos al héroe.


Mértola. Mosaico de Belerofonte. Imagen: Rosa Mariño (CC BY NC ND)

         Sea Belerofonte el año que se abre ante nosotros, y Pegaso, nosotros mismos, uniendo esfuerzos para pasar de una vez página y conseguir un futuro mejor para todos. 

         Salud, trabajo y suerte. Y, si se ponen a tiro, dos exposiciones monstruosas que tienen mucho que ver: Mostri. Creature fantastiche della Paura e del Mito, en el Palazzo Massimo alle Terme de Roma (hasta el 1 de junio) y Las Furias. De Tiziano a Ribera, en el Museo del Prado de Madrid (del 21 de enero al 4 de mayo).


domingo, 29 de diciembre de 2013

Una expedición fallida a Naxos

      A los persas, les salió mal la expedición que emprendieron en 499 a.C. contra la fértil isla, tal como nos cuenta Heródoto en el libro V de su Historia (31 ss.) y puede verse en este enlace: Naxos. Iba a convertirse en la base de operaciones para hacerse dueños de las Cícladas y de la más lejana y grande Eubea, pero los naxios estaban preparados y acabó saliendo demasiado caro permanecer en la isla hasta vencer la resistencia de los isleños, por lo que los persas les dejaron en paz... hasta el 491 a.C.

Naxos, Templo de Apolo. Imagen: Rosa Mariño (CC BY NC ND)
       La isla es realmente una joya, tanto en vegetación como en paisajes, y su queso (graviera) una delicia para el paladar. En sus tierras se ubica el lugar en que Ariadna, que había ayudado a Teseo a salir del Laberinto, fue abandonada por él durante el viaje de regreso a Atenas, y donde, a continuación, se convirtió en esposa del dios Dioniso. También quedan restos de un bello templo de Demeter, diosa a la que la isla debía su fertilidad.


Ano Sangri, Templo de Demeter. Imagen: Rosa Mariño (CC BY NC ND)

        Tampoco hay que perderse en Naxos los enormes  kouroi inacabados o rotos de Apóllonas y Flerió, que siguen tumbados en las mismas canteras de las que iban a salir para convertirse en ornato de algún lugar de culto.

Apóllonas. Imagen: Rosa Mariño (CC BY NC ND)


martes, 24 de diciembre de 2013

Samos y sus tres maravillas

Imagen: R. Mariño (CC BY NC ND)
       Podría pensarse, no sin razón, que la primera maravilla de Samos es haber tenido por hijo nada menos que a Pitágoras, un "samio universal", conocidísimo al menos por su teorema, o bien haber sido la cuna de Coleo, el primer griego del que sabemos que anduvo por tierras de la Península Ibérica.

     También cabría pensar que otra maravilla debió de ser el anillo  de oro y esmeralda obra de Teodoro de Samos, valiosísima posesión de Polícrates, arrojado por este tirano al mar para seguir el consejo que le había dado su amigo Amasis, faraón egipcio: tras hacerse con el poder, Polícrates  sumaba tantos éxitos uno tras otro en todo lo que emprendía que Amasis le recomendó que, para evitar la envidia de los dioses,  se deshiciera de la más valiosa de sus posesiones: su sello. 

      Pues ni Pitágoras ni el anillo; según nos informa Heródoto en el libro III de su Historia, las tres maravillas de Samos fueron tres obras públicas de muy altos vuelos, capaces de aumentar el esplendor de la corte y dar trabajo a los artesanos : el túnel de Eupalino bajo el monte Ámpelo, de más de 1.200 metros de longitud y casi dos metros y medio de alto y ancho, acueducto que servía también para salir huyendo de la ciudad en caso de necesidad; la escollera que protegía el puerto, de más de 300 metros de larga y al menos 35 metros de profunda; y el templo de Hera, de más de cien metros de largo por cincuenta y seis de ancho, y ampliado después de haber sido arruinado por un incendio, actualmente Patrimonio de la Humanidad.

        Restos de estas tres maravillas son aún visibles en la verde isla, y pueden verse en este enlace: Samos.

Túnel de Eupalino- Imagen: R. Mariño (CC BY NC ND)

lunes, 9 de diciembre de 2013

Tera (Santorini)

     Santorini (Σαντορίνι), la isla bajo la advocación de una santa que ha recibido en la historia diversos nombres (Θήρα -Tera-,  Στρογγύλη -Redonda-, Καλλίστη -La más bella-), muestra en su propia forma de media luna los devastadores efectos de la tremenda explosión volcánica que tuvo lugar en  torno al 1600 a.C. Ha sido considerada por algunos la Atlántida, la isla rica y poderosa tragada por un cataclismo de la que habla Platón en dos de sus diálogos: Critias y Timeo, pero se trata simplemente de un mito, tan efectivo como otros creados por el filósofo.


Firá- Imagen: Rosa Mariño (CC BY NC ND)

       Quines ahora la visitan lo hacen generalmente llevados no por sus riquezas (aunque de ellas hay buena muestra en los museos), sino por su belleza espectacular, con acantilados de roca oscura o rojiza con los que contrastan  sus coloridas casas e iglesias, asomadas a un mar de azulísimas aguas.

Ía (Santorini)- Imagen: Rosa Mariño (CC BY NC ND)


   

sábado, 7 de diciembre de 2013

Safo de Lesbos: como el viento que arremete a las encinas...

      En este enlace a Safo, podemos intentar penetrar en su mundo por medio de sus palabras, conservadas de manera fragmentaria tal vez a causa del juicio moral que en ya en tiempos antiguos se hizo de ella, y asociándolas a los lugares que tuvo tal vez ante sus ojos o en su imaginación: su isla natal, Lesbos, en la que florecieron las ciudades de Ereso, donde nació, y la hermosa Mitilene, además de Antisa (patria del poeta Terpandro) y Petra; también la muy próspera ciudad de Sardes, en Lidia, cuyo río, el Pactolo, arrastraba oro, porque allí residían muchas de las amigas de Safo tras contraer matrimonio; el Epiro, región por la que transcurre el río Aqueronte, relacionado con el mundo de los muertos y, por ende, el cese de los sufrimientos que afligen a los tristes mortales, y, finalmente, la isla de Léucade, donde algunas noticias antiguas situaban el suicidio de Safo, al no ser correspondida por el joven Faón. 



     

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Coche prestado, percance casi asegurado...

       Eso es lo que no sabía el adolescente Faetonte, un hijo de Helios, el Sol, que se había criado con su madre, Clímene, sin que ella le revelara quién era su padre. Cuando finalmente lo hizo, Faetonte pidió a Helios que diera ante el mundo una muestra inequívoca de su relación con él, cumpliéndole un deseo. Helios juró concedérselo por la Estigia (gran error, pues es juramento inviolable), y por eso se vio forzado a dejarle conducir por un día el carro de oro y plata obra de Hefesto con el que realiza el recorrido por la bóveda celeste, desde el amanecer hasta el ocaso, cuando le toma el relevo Selene, la Luna. 



     Faetonte comenzó el recorrido con un carro que ni Zeus se atrevería a conducir, pero no le sirvieron de nada los muchos consejos que su padre le había dado sobre cómo controlar a los cuatro caballos que echan fuego por la boca y las narices (cuesta arriba aún se podría contenerlos, pero cuesta abajo se desbocan) y sobre el camino que debía seguir (ni muy alto ni muy bajo). Al llegar a las alturas, los caballos se van por donde quieren, calentando el frío norte. Faetonte no sabe dónde está y se asusta, y baja entonces tan cerca del suelo que quema árboles, campos, ciudades, personas, Europa, África y deja oscurecida la piel de los que vivían en la región que recibió de este hecho el nombre, Aithiopía, Etiopía ("rostro quemado"). Zeus decidió terminar con tales desastres y, desde lo alto del Olimpo, lo fulminó, cayendo su cuerpo sin vida al río Erídano.

    Las hermanas de Faetonte, las Helíades, le lloraron con tanta intensidad que acabaron convertidas en álamos y sus lágrimas, en ámbar. Pero hay una versión por ahí que cuenta que ellas habían provocado la muerte de Faetonte al darle el carro y los caballos de Helios sin permiso de su padre.

     Si Faetonte hubiera conocido la historia de Ícaro, muerto por desobedecer a su progenitor, tal vez habría hecho caso a Helios y pedido otra cosa distinta a conducir un vehículo con demasiados caballos... Se habría evitado el primer accidente de tráfico de la historia (o, viceversa, el primer accidente de aviación).

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(Lectura recomendada: Ovidio, final del libro I y principio del libro II de Las Metamorfosis).

miércoles, 27 de noviembre de 2013

¿No pasa un día entero feliz quien vive con una mujer?

       Sobre mí recae la grave acusación de que he traído a los hombres innumerables desgracias, porque soy la madre de la raza de las mujeres. Quienes me acusan son hombres, que nos consideran "el mal agradable". ¿Puede acaso ser agradable un mal? Incluso un tal Semónides -de esa isla de Amorgos que pocos conocen- afirma que "no pasa un día entero  feliz quien con mujer vive". ¿Acaso quien vive con un hombre lo pasa mejor?

      Un buen día me crearon entre Hefesto y Atenea. Me hicieron bella, porque lo que quería Zeus era que el confiado de Epimeteo sucumbiera a mis encantos... Y sucumbió.  Pero tengo que explicarme mejor, así que empiezo por el principio.

   


     Zeus y Prometeo son parientes. Me han contado que como Prometeo quiso beneficiar a los humanos (varones únicamente ellos, que vivían tan felices) en un sacrificio solemne en Mecone, hizo de un buey dos montones : en uno estaba la carne cubierta con las poco apetecibles vísceras del animal, en otro, los huesos cubiertos por pingüe grasa (esa que despide un aroma tan delicioso al asarse). Prometeo le dijo a Zeus que eligiese una parte y la otra sería para los mortales (¿pero es que les hacía falta carne a esos hombres tan felices?). Zeus se lanzó a por el de la grasa y luego se enfadó muchísimo por el engaño, y ocultó a los hombres el fuego. Prometeo entonces se lo robó  a Zeus y se lo llevó a los hombres a escondidas de aquél. Cuando el dios se enteró, maquinó castigos terribles: encadenó en el Cáucaso a Prometeo, y allí un águila le devora continuamente el hígado, que se le regenera para que el tormento sea interminable. En cambio, para castigar a los hombres, me crean a mí.

      Hefesto me modela con tierra y agua, me infunde la voz y la vida humana, y me concede un rostro semejante al de las diosas inmortales. Atenea me enseña a tejer, Afrodita me llena de gracia,  pero ese dios tan poco recomendable que es Hermes, el ladrón hijo de Maya, infunde en mi corazón mentiras y un carácter voluble. Cada dios me da un regalo, que es lo que quiere decir mi nombre, Pandora, todos los regalos. Y además de un ceñidor, collares y coronas, me  obsequian con una  jarra con tapadera (que no una caja), muy útil como regalo de boda  ya que voy a ser esposa y ama de casa y seguro que tengo que conservar aceite, agua o alguna otra cosa. Parece que dentro iban todos los males. ¿Cómo no iba yo a abrir mi regalo, en casa del imprudente Epimeteo que había hecho caso omiso del consejo de su hermano, el prudente Prometeo, de no aceptar ningún regalo de Zeus? ¿Tengo la culpa de ser curiosa? ¿No es la curiosidad la que les ha hecho a los griegos filosofar y viajar por el mundo?



    Por mucha prisa que he querido darme en tapar mi jarra, sólo se ha quedado dentro la esperanza, que parece ser lo último que se pierde. Pues esa debe de ser la esperanza que tienen los hombres al casarse: que a ellos no les van a pasar las horribles cosas que dice Semónides. En cuanto a nosotras, como no nos dan a elegir si preferimos mantenernos solteras o casarnos, nuestra única esperanza es, como dice Medea, la de tener suerte y que nuestro marido no nos imponga el yugo por la fuerza. Porque además, ellos pueden divorciarse de nosotras cuando quieren, pero nosotras de ellos no.

   Va a ser verdad que Atenea y Ártemis son las hijas favoritas de Zeus, pues les ha permitido evitar el matrimonio. Y él ¿para qué se ha casado, con lo mal que se lleva con su esposa y la de engaños a los que tiene que recurrir para seducir a las pobres mortales a las que pone el ojo encima? ¿No tiene él también un carácter voluble y una mente muy, muy engañosa?

lunes, 25 de noviembre de 2013

Hefesto (En el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer)

        El 25 de noviembre es el día dedicado por la Asamblea General de las Naciones Unidas a la eliminación de la violencia contra las mujeres. Ojalá no fuera necesario dedicarle ni un minuto.

         En la mitología griega encontramos muchísimos ejemplos de mujeres (divinas o humanas) maltratadas, tantos que enumerarlas nos llevaría horas, y, por desgracia, lo que sucedía entre los dioses parecía justificar lo que pudiera ocurrir entre los hombres. También, cómo no, sabemos de  maltratadoras, convertidas en ejemplo de maldad horripilante dirigida, generalmente, contra hijos del marido y otra mujer, pero, comparativamente, son las menos. Hoy nuestro héroe es Hefesto, que quedó cojo por defender a su madre.

         Hera le había engendrado, según cuenta Hesíodo,  sin contar con su esposo como forma de vengarse de que él hubiera dado a luz a la diosa Atenea de su propia cabeza, sin participación de ella, diosa de igual rango. En cierta ocasión,  Zeus y Hera estaban discutiendo.  Hefesto salió en defensa de su madre y Zeus lo tiró desde el Olimpo. Así se lo recuerda Hefesto a Hera (Ilíada I 586 ss.), intentando convencerla de que no irrite a Zeus con su insistencia ante cierto asunto:

Soporta, madre mía, y domínate, aunque estés apenada;
que a ti, aun siéndome tan querida, no tenga que verte con mis ojos
apaleada. Entonces no podré, aun afligido,
socorrerte, pues doloroso es rivalizar con el Olímpico:
ya en otra ocasión a mí, ansioso de defenderte,
me arrojó del divino umbral, agarrándome del pie.
Y todo el día estuve descendiendo y a la puesta del sol
caí en Lemnos, cuando ya poco aliento me quedaba dentro.
                                        (trad. de Emilio Crespo, Ed. Gredos, Madrid 2000)

          El resultado es que Hera sonríe y acepta la copa que Hefesto le ofrece. Y su consejo. Qué ironía que Hera sea la diosa de las mujeres casadas, siendo el suyo un matrimonio terrible. Y que se dedique a perseguir a las amantes e hijos extramatrimoniales de su marido. Los dioses son violentos. El poder se mantiene a base de mano dura.

Hefesto retorna al Olimpo- Foto: R. Mariño

         Sí, ya sabemos que existe otra versión sobre la cojera de Hefesto, que afirma que nació así y que fue la propia Hera la que lo tiró, avergonzada de que su hijo no le hubiera salido tan guapo como Atenea a Zeus. El castigo que, en una sociedad patriarcal como la griega, merece la mujer que pretende hacer las mismas cosas que su marido.

Atenea y Hefesto crean a Pandora
      Yo me quedo con la primera explicación y le convierto en ejemplo. Es un dios cariñoso y manitas, inventor de los primeros robots de la historia y participó en la creación de Pandora, la primera mujer. Afrodita le engañaba, pero él no respondió como lo habría hecho su terrible padre. Un 10 para él y un 0 para Zeus.






       
           

         

De cómo volar en el teatro ante los ojos de los espectadores y otras maravillas

       Para la puesta en escena de algunas tragedias o comedias, era necesario recurrir a lo que hoy llamaríamos "efectos especiales", por ejemplo si tenía que volar sobre el escenario -o aparecer en las alturas- un personaje (normalmente un dios) o animal (como Pegaso en una tragedia o un escarabajo gigante en comedia), o cuando retumba una tormenta o debe realizarse un asesinato fuera de la vista del público (la muerte en escena era un caso excepcional en el teatro griego).
     
           En la imagen que sigue, una escena de la tragedia de Eurípides Ifigenía entre los Tauros, se distingue claramente el lugar que ocupan los dioses Apolo y Ártemis (arriba), y los humildes mortales (Orestes, Pílades, Ifigenía y una sierva, abajo):


         No debemos esperar artilugios muy complicados: por ejemplo, el  βροντεῖον  (de βροντή, trueno) era un barril lleno de piedras que se hacía rodar sobre una superficie metálica para reproducir el sonido de los truenos. La imaginación, por parte del público, tenía que colaborar para conseguir cierta "verosimilitud" en los efectos buscados, al menos en tragedia, que es seria, mientras que en la comedia importaría menos provocar las risas de los espectadores, o se utilizaría como recurso adicional para aumentar la comicidad de una escena. Hay que tener en cuenta que para el público griego no resultaba extraño contemplar una escena ambientada en las horas nocturnas a plena luz del día, como tampoco lo era que los papeles femeninos fueran interpretados por varones.

       La  μηχανή  (literalmente, máquina) era una grúa colocada tras la escena que permitía sobre todo que un actor volara desde el cielo o hacia él.

       El  ἐκκύκλημα   (o ἐγκύκλημα) era una plataforma móvil que giraba (κυκλόω, girar) para mostrar lo que había ocurrido tras la escena (por ejemplo, un asesinato).

     En la tragedia de Eurípides Hipólito, se empleaba para sacar a escena desde dentro del palacio a Fedra, enferma en su lecho, mientras que las diosas Ártemis o Afrodita aparecían ex machina sobre el llamado θεολογεῖον (el techo del escenario, que en este caso representa un palacio) tal como puede verse en la imagen adjunta según la propuesta de Arnott. 












       En algunos teatros antiguos se conserva la "escalera de Caronte" (Χαρώνειοι κλίμακες), un pasadizo subterráneo que permite aparecer en mitad de la orquestra a un actor que había entrado en él desde detrás de la escena. Era un recurso sencillo que servía para representar la salida del espíritu de un difunto desde el otro mundo.

Teatro de Segesta (Sicilia). Escalera de Caronte. Foto: R. Mariño

domingo, 10 de noviembre de 2013

Diálogo (pseudo)socrático sobre el premio de la SEEC a "Caminando con Ulises"

     SÓCRATES.- Amigo Fedro, ¿dónde vas ahora y de dónde vienes?
     FEDRO.- De un acto de entrega de premios en el que te han mencionado a ti mismo, y eso que quien lo hacía formaba parte de un grupo de sofistas, esos que no se avergüenzan de recibir dinero a cambio de sus enseñanzas.
     SÓCRATES.- ¿Y cuáles fueron sus palabras? Las escucharía de buen grado.
     FEDRO.- Te enterarás si tienes tiempo de escucharme mientras paseamos.
     SÓCRATES.- Por supuesto. ¿Crees acaso que yo no estimaría por encima de cualquier urgencia escuchar lo que allí se dijo?
     FEDRO.- ¿Dónde quieres que nos sentemos para que hablemos de manera más cómoda? ¿Ves aquel grandísimo plátano junto al Paraninfo?
    SÓCRATES.- Sí.
    FEDRO .- Allí hay sombra, y una ligera brisa, y césped para sentarnos, o, si lo prefieres, recostarnos.
    SÓCRATES.- Avanza pues, escoge la postura en que hables con mayor comodidad y habla, pues soy amante de aprender. Los campos y los árboles nada quieren enseñarme, y sí los hombres de la ciudad.
     FEDRO.- Escucha pues: allí se dijo que Odiseo había tenido que marcharse obligado de su patria, y que en los largos años que pasó alejado de su isla padeció fatigas, pero también disfrutó de la vida.
     SÓCRATES.-¿Es acaso disfrutar de la vida pasar un año junto a una mujer que, puesto que no ha podido convertirte en cerdo, te ha tomado por amante o en compañía de otra que al cabo de siete años no está aún dispuesta a renunciar a ti?
     FEDRO.- También se dijo que la nostalgia de Odiseo le llevó a abandonar todo lo bueno que había conseguido por regresar al hogar.
    SÓCRATES.- Sí, por el Perro, pues renunció a la inmortalidad que le ofrecía Calipso, y perdió por obra del marino Posidón las pocas cosas que ella le había dado.
    FEDRO.- ¿Y no es cierto que conservó escondidos en una cueva de su isla los tesoros que le entregaron los feacios para que su vuelta no fuera la de un mendigo?
    SÓCRATES.- Admito lo que dices, pero a todos les resulta evidente que las cosas materiales nada son al lado de lo importante: los padres, la esposa, el  hijo.
     FEDRO.- En esto, amigo, tienes razón: allí se dijo que al optar por el regreso sabía que en su casa faltaría ya su madre (el propio Odiseo la había visto salir sin vida del Hades), su padre sería un anciano necesitado de ayuda, su esposa habría perdido la lozana juventud y el rostro de su hijo le sería totalmente desconocido.
     SÓCRATES.- Pero, bienaventurado Fedro, ¿no querrías pasar directamente a las palabras en que se habló de mí sin pedir permiso alguno? ¿O tendré que obligarte a ser más breve?
     FEDRO.- Nada me gustará más que informarte sobre lo que preguntas. Allí se dijo que se aprende paseando al aire libre y por eso tales sofistas y los discípulos de los que se sienten tan orgullosos  van y vienen entre árboles y flores, rodeando los estanques, metiéndose en grutas y en una casa de fieras para escuchar lo que Homero narró como si las Musas melodiosas contribuyeran en algo a un mayor conocimiento de las cosas antiguas. Y aseguran que tú eres el maestro que les ha enseñado a salir de sus cubículos y a buscar la inspiración bajo el cielo azul.
     SÓCRATES.- ¡Oh, amigo Fedro! ¿Y te parece que en esto último han pasado, si me fuera permitido decirlo, por un trance de inspiración divina o  han expresado desvergonzadamente sus discursos?
     FEDRO.- Mucho podríamos hablar al respecto, y examinar la verdad del dicho que afirma que mucho mienten los aedos, pero marchémonos, Sócrates, puesto que se ha mitigado el calor y veo que se acerca hacia nosotros uno de aquellos sofistas dispuesto a pedirnos cuenta de nuestras palabras si reconocemos que, verdaderamente, lo que dicen son necedades revestidas de hermosas palabras.
     SÓCRATES.- ¿Y no convendría antes de marcharnos elevar una plegaria a los dioses de estos lugares?
     FEDRO.- Desde luego.
     SÓCRATES.- ¡Oh, Pan querido y demás dioses del lugar! Concededme que mi nombre se emplee con sensatez y que por muchos años se considere rico al sabio y se desee la belleza interior antes que la exterior. Y que esos sofistas, aún cobrando buenos dineros, sean capaces de infundir en sus alumnos la idea de que las cosas que verdaderamente merecen la pena son difíciles, pero no debemos renunciar jamás a ellas.
      FEDRO.- Suplícalo también en mi nombre, pues son comunes las cosas de los amigos.
      SÓCRATES.- Vámonos, pues.

                              V Premio Innovación Educativa Delegación de Madrid SEEC (Foto: O. Martínez)

Algunos de los sofistas premiados (Ángeles Patiño, Ana Heydt, Lucía Rodríguez, Conchita Valcárcel y Rosa Mariño) con sus alumnos.


domingo, 27 de octubre de 2013

Leer y escribir: la Villa de los Papiros

           La llamada "Villa de los Papiros" era una lujosa villa suburbana, construida junto al mar en Herculano, que quedó sepultada bajo la lava por la erupción del Vesubio en el año 79 d.C., la misma que arruinó Pompeya. Conocida desde 1750 gracias a las excavaciones arqueológicas que impulsaba allí el rey Carlos III, esta villa proporcionó, entre 1752 y 1754, centenares de papiros carbonizados que se encontraban en la biblioteca de la villa, una biblioteca privada de época republicana, la única de la Antigüedad que ha llegado hasta nuestros días. Su propietario era Lucio Calpurnio Pisón Cesonino, seguidor de las doctrinas de Epicuro y suegro de Julio César. Las obras conservadas, en griego y, en menor medida, en latín, eran casi en su totalidad de carácter filosófico (Epicuro, Metrodoro, Carnisco, Colotes de Lámpsaco, Polístrato, Demetrio Lacón y Filodemo de Gádara).

Raspador, tablilla cuádruple, tinteros, estilo y rollo de papiro, Pompeya, s.I d.C.


          Hasta el 23 de abril de 2014, puede visitarse en Madrid, en La Casa del Lector una exposición muy interesante sobre la Villa de los Papiros dividida en dos partes. La primera es Lectura, Herculano, año 79, con reconstrucciones virtuales de la villa (sobre todo el peristilo, el tablinum y la biblioteca) y ejemplos notables de soportes de la escritura pública y privada, como papiros carbonizados, y entre ellos -aunque dentro de la segunda parte de la muestra- el famosísimo PHerc. 1672, de casi cuatro metros de longitud con la Retórica de Filodemo de Gádara (filósofo y poeta del siglo I d.C., amigo del dueño de la villa), tablillas de cera, inscripciones, leyes, calendarios, diplomas y grafitos, además de frescos pompeyanos en los que se representan escenas de lectura y escritura.

Cupido entrega a Polifemo una tablilla, tal vez de Galatea

       La segunda parte de la exposición, Relectura, Herculano, año 1750, presenta los procesos artísiticos, científicos y editoriales a que dieron lugar en el siglo XVIII estos hallazgos. Destaca la máquina que ideó el padre escolapio Antonio Piaggio (1713-1796) para desenrollar los fragilísimos papiros carbonizados hallados en la villa, y que permitió el nacimiento de la papirología, ilustrándose su empleo mediante una reconstrucción virtual. Se exponen también los vaciados de las esculturas halladas en la villa que se enviaron a España para Carlos III y bellísimos volúmenes de gran formato ilustrados con los hallazgos de Pompeya y Herculano, editados por la Stamperia Reale.



          El celebérrimo retrato de Terencio Neo y su mujer (él con un rollo de papiro en la mano, y ella con el estilo y una tablilla) despide a los visitantes, tendiendo un efectivo puente visual entre su mundo y el nuestro.


domingo, 20 de octubre de 2013

Cantas como si navegaras hacia Delos

    Eso decía un proverbio antiguo (Zen. Par. II 37), refiriéndose al que "es despreocupado y amante del placer. Porque la navegación hacia Delos es fácil y los que llegaban allí solían cantar despreocupadamente cuando navegaban".

    Quien escribió la explicación del proverbio, no debía de tener en mente lo que sobre el viaje a Delos, la isla ceñida por las corrientes en la que nació el hijo de Zeus y Leto, dice el autor del Himno Homérico a Apolo (vv. 27, 165 ss.):  

"Sedme propicio Apolo, junto con Ártemis. Y en adelante acordaos de mí cuando alguno de los hombres de la tierra, un extranjero que llegue aquí después de haber sufrido mucho, os diga:  -¡Muchachas! ¿Quién es el más dulce varón de los aedos que aquí os frecuentan?."

    No se tarda más de media hora en llegar a la árida Delos (Patrimonio de la Humanidad)  desde el puerto de Míconos,  pero el trayecto no debe de ser "coser y cantar" cuando la climatología desaconseja la navegación. Hasta que llegue el momento, puede echarse un vistazo a la isla aquí, siguiendo unos fragmentos del Himno a Apolo antes mencionado.

Delos desde el monte Cinto (Foto: R. Mariño)
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Traducción del proverbio de R. Mª Mariño Sánchez-Elvira y F. García Romero, en Proverbios griegos. Menandro, Sentencias, Ed. Gredos, Madrid 1999,  p. 102.
Traducción del fragmento del Himno Homérico a Apolo de A. Bernabé Pajares, en Himnos Homéricos. La Batracomiomaquia, Ed. Gredos, Madrid 1978, p. 113.
 

jueves, 17 de octubre de 2013

Es peligroso no obedecer a papá...

      Pobre Ícaro, ahí, caído, con las alitas intactas pero las extremidades rotas ante el templo de la Concordia de Agrigento. Un escultor moderno te ha trasladado hasta Sicilia, donde desde luego podrán verte muchos más caminantes que bajo las aguas del mar al que diste el nombre, junto a la bella Icaria.


Ícaro (Foto: Rosa Mariño)

         Dédalo, tu padre, no paraba de inventar. Había construido el Laberinto, para que el rey Minos alejara de la vista de los hombres al monstruoso hijo que su mujer, Pasífae, había concebido con un toro y tenía parte de humano y parte de bestia, el Minotauro. Antes, había preparado una vaca de madera para que la reina lograra ser objeto de la atención del toro del que ella se había enamorado (una sofisticada venganza de Posidón, deseoso de castigar a Minos por no haberle ofrecido un sacrificio que le había prometido), y  dicen que además le dio a Ariadna el ovillo que permitiría a Teseo salir del Laberinto tras haber matado al Minotauro. Minos debía de estar ya harto de tu padre  cuando, tras huir juntos su hija Ariadna y Teseo, os encerró a los dos allí dentro. Y a tu padre se le ocurre que la mejor forma de escaparse es fabricando dos pares de alas, con las plumas pegadas con cera, y te advierte que no vueles ni demasiado bajo ni demasiado alto. Hay que comprender que, demasiado entusiasmado con semejante experiencia, intentaras subir tanto que el sol derritió la cera de tus alas y caíste al mar, perdiendo la vida. Cerca de una isla, a la que tu padre llamó Icaria, antes de seguir su camino hacia Sicilia.
         Esta versión es mucho más poética que la que pretende que eras, simplemente, un mal navegante (porque nadie se cree lo de que un hombre vuele con alas artificiales) y te habías ahogado,  en soledad, buscando a tu padre, o en tu propia barca, detrás de la de Dédalo.

           ¿Y dónde estaba la madre protectora que esperaríamos a tu lado, como Tetis con Aquiles, o Dánae con Perseo? A saber. Como era una esclava, nadie se acuerda de ella.

            De todas formas, morir por desobedecer a un adulto (ser un joven rebelde, con o sin causa) queda mucho mejor que perecer por patoso (no saber manejar la vela, o, peor aún, caerse al agua al intentar saltar a tierra).

              Ícaro, no reniegues nunca de tus alas.
            
           

martes, 1 de octubre de 2013

Edipo, tu vida se pone movida...

          Desde Sófocles a nuestros días han pasado muchísimos siglos, pero Edipo no ha dejado de despertar la conmiseración de quienes lo reconocen como paradigma de la fragilidad del ser humano y de la imposibilidad de resistirse al destino, y únicamente el talento de  Les Luthiers, casualmente en escena estos días en Madrid, es capaz de despertar alguna sonrisa ante la tremenda historia del niño al que atravesaron los pies para conducirlo a la muerte.


Edipo y Yocasta escuchan al mensajero de Corinto

         Dos son las tragedias conservadas de Sófocles que lo tienen por protagonista: Edipo Rey y Edipo en Colono. La primera es, tal vez, la tragedia perfecta y el más temprano ejemplo de investigación detectivesca, con resultado terrible, pues quien busca a un asesino resulta ser el propio asesino.

         La madre de Edipo es Yocasta, y su padre Layo, rey de Tebas. Un oráculo había predicho a éste que si engendraba un hijo moriría a sus manos, de manera que cuando nació Edipo ordenó exponerlo para evitar que se cumpliera la funesta maldición. Pero el pastor encargado del cruel encargo se apiadó del recién nacido y se lo entregó a otro pastor, quien, a su vez, se lo dio a Pólibo, rey de Corinto. Allí lo criaron Pólibo y Mérope sin revelarle que era un hijo adoptado. Pasados unos años, en el transcurso de una disputa con otros jóvenes, se suscitan dudas en Edipo sobre su identidad y, ante las respuestas evasivas de Pólibo, acude a consultar al oráculo de Delfos sobre quiénes son sus verdaderos padres. La Pitia le revela únicamente que matará a su padre, se casará con su madre y sobre sus descendientes recaerá la desgracia. Edipo piensa, ante las palabras de la Pitia, que Pólibo es su padre y decide no regresar a Corinto tratando de huir de su destino. De camino a Tebas, se encuentra con Layo. En el trascurso de una discusión, mata al desconocido sin saber que se ha cumplido la primera parte del oráculo.
        Al llegar a Tebas encuentra una ciudad de luto: un monstruo alado, mitad mujer y mitad león, la Esfinge, planteaba enigmas a los viajeros y devoraba a los que no sabían resolverlos. Edipo responde con acierto a la pregunta y el monstruo se precipita desde lo alto de su roca. La ciudad, agradecida, concede a Edipo la mano de Yocasta, la reina que acaba de quedar viuda y el trono de Tebas. La segunda parte del oráculo se ha cumplido también. De esta unión nacen cuatro hijos: Etéocles, Polinices, Antígona e Ismene.


Edipo y la Esfinge

       Pasan los años y una peste se abate sobre la ciudad de Tebas. Creonte, hermano de Yocasta, es enviado a Delfos para preguntar a la Pitia cómo pueden librarse de la terrible enfermedad, y ella responde que mediante el castigo del asesino de Layo. Edipo consulta al adivino Tiresias y descubre, poco a poco, horrorizado que el asesino que busca es él mismo, y que se ha casado con su madre. Yocasta se suicida al darse cuenta de la verdad y Edipo se ciega con los broches que sujetaban el vestido de su madre, abandonando Tebas para vivir como desterrado con la única compañía de su hija Antígona.
       Tras un largo peregrinaje, Edipo llega a Colono, una aldea del Ática, donde es bien acogido por el rey Teseo. En un bosque sagrado de Colono, Edipo muere tras negarse a volver a Tebas, donde Creonte y Polinices intentan llevarle tras conocer un oráculo según el cual los dioses bendecirían la tierra que acogiera las cenizas de Edipo.

       Nuevas desgracias se abatirán sobre los descendientes de Edipo y otros miembros de su familia, los Labdácidas, y las conocemos por otras tragedias: Etéocles y Polinices se darán muerte uno a otro luchando por el trono de Tebas (Los Siete contra Tebas de Esquilo y Las Fenicias de Eurípides); Antígona se verá forzada al suicidio por desobedecer la orden de Creonte, el nuevo rey de la ciudad, y enterrar el cadáver de Polinices (Antígona, de Sófocles); Hemón, hijo de Creonte, se suicidirá al conocer la muerte de Antígona, su prometida, y Eurídice, la esposa de Creonte, se quitará la vida desesperada por la muerte de su hijo.

Antígona ante Creonte


      Ni siquiera Ismene acabó con bien: fue asesinada por Tideo cuando se encontraba fuera de la ciudad en compañía del joven tebano al que amaba, Teoclímeno.

      Una familia extinguida a causa de una culpa hereditaria: la de Layo al matar al joven Crisipo, violando los sagrados lazos de hospitalidad que le unían a Pélope, padre del muchacho.






sábado, 14 de septiembre de 2013

De interés para los primeros días de clase

        Aquí está la relación de entradas de este blog que conviene consultar para preparar los temas introductorios de Griego de 1º de Bachillerato:

- Geografía de Grecia.

- Los griegos y su historia.

- Las colonias griegas.

- Las lenguas indoeuropeas.

- El griego y sus dialectos.

- La creación del alfabeto.

   
         No resulta sencillo para un principiante alcanzar a leer que en el vaso de la ilustración está escrito en griego "el niño (es) guapo" : ΗΟ ΠΑΙΣ ΚΑΛΟΣ.
       ¿Quién sería tal niño?
         

martes, 10 de septiembre de 2013

Bienvenida al nuevo curso desde el Ponto Euxino

        Este año, damos la bienvenida al nuevo curso con imágenes de una de las colonias más importantes que fundaron los griegos en una pequeña isla junto a las orillas del Ponto Euxino (Mar Negro), a la que pusieron el nombre de Mesembria (Nesebar en la actualidad, en Bulgaria, ciudad declarada por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad y unida por un istmo a tierra firme, como puede verse en la imagen de más abajo).
        Su situación, como puerto, era buena entonces (aunque no tanto como la de la vecina Apolonia del Ponto, la actual Sozopol) y en los tiempos que corren se ha convertido en, además de un atractivo destino cultural (gracias a sus restos arqueológicos, iglesias y casas tradicionales), un muy solicitado enclave turístico, ya que posee en sus inmediaciones una larguísima playa que los del lugar quieren convertir en algo similar a nuestra Costa del Sol, tan lejos de allí, en las tierras situadas a occidente que los griegos llamaron Iberia, y luego los romanos Hispania.
      
Mesembria-Nesebar (Bulgaria)
     
            Al igual que en el Ponto, también en Iberia eligieron los descendientes de los griegos asentados en Massalia (Marsella) un islote para fundar la que sería principal colonia griega en la Península Ibérica: Emporion.
             
        A un lado y otro del Mediterráneo, de Mesembria a Emporion, los inquietos griegos que se veían forzados a alejarse de sus ciudades de origen en busca de una vida mejor, llevaron su cultura, a la que tanto debemos. Conocerla será nuestro objetivo para los próximos meses.

Escena de banquete (Museo Arqueológico de Nesebar)
  

miércoles, 3 de julio de 2013

Siete buenas razones para visitar Mérida en verano

con ocasión de las siete las obras programadas dentro del 59 Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida 2013:

del 5 al 7 de julio 
Ballet Nacional de España













                                                      del 10 al 14 de julio



 del 17 al 21 de julio















                                                       del 24 al 28 de julio



del 1 al 11 de agosto














                                                         del 14 al 18 de agosto



del 21 al 25 de agosto
















Buen verano. 
Καλό καλοκαίρι.

sábado, 22 de junio de 2013

El banquete de los feacios

      Desde que leí por primera vez en griego y  con mayor detenimiento que hasta entonces La Odisea, me ha llamado la atención el hambre de la que con frecuencia se quejaba Odiseo ("dejadme cenar -dice a los feacios- aunque siga afligido, pues no hay nada más perro que el vientre maldito -οὐ γάρ τι στυγερῇ ἐπὶ γαστέρι κύντερον ἄλλο ἔπλετο- que me hace pensar en él por grande que sea mi dolor", Od. VII 216 ss.) y que llevaba a sus compañeros hasta el extremo de matar y devorar las vacas sagradas de Helios, que iban a ser causa de su ruina ("cualquier muerte -dice Euríloco- es odiosa a los pobres humanos, mas nada tan horrible, en verdad, como hallar nuestro fin por el hambre", Od. XII 340 ss.).

     Los que nunca hemos sufrido naufragios ni calmas chichas, sino que cuando accedemos a un barco, lo normal es que disponga, sino de varios restaurantes, al menos de un pequeño bar con bebidas y algo para entretener el estómago, no podemos entender aquello de vender algo valioso por un plato de lo que sea. Y, desde luego, no hay nada más valioso para vender que la propia vida.


       Por eso, cuando los compañeros de Odiseo nos hemos embarcado con él en la ruta de vuelta al hogar, íbamos bien provistos de víveres y poniendo un atento cuidado en que ningún ser viviente nos los arrebatara. Aunque sucumbiéramos un rato a los narcóticos efectos del loto, aunque cayéramos de nuevo en el engaño de Circe y recuperaráramos más tarde nuestra forma humana, de mayor estatura ahora, la comida no se alejaba ni un palmo de nuestras manos.



      Hemos presenciado cómo las almas de los difuntos acudían a la llamada de Odiseo y animado a Calipso a que dejara marchar de una vez al triste héroe, cansado de tantos paseos. Finalmente, hemos tenido la suerte de sentarnos a su lado en el banquete en el que por fin se aviene a narrar  sus fatigas a quien las quiera escuchar.


  

        El sol se había puesto ya tras el horizonte cuando nos hemos despedido de Odiseo, que partía, ahora sí, sin más desvíos, derechito a Ítaca. Los pretendientes no saben, seguro, que les queda bien poco que festejar.

jueves, 13 de junio de 2013

Si emprendes el camino a Ítaca

      Mi mansión está en Ítaca, insigne en el mar.

   Son palabras de Odiseo, que lleva veinte años casi fuera de su tierra, a los feacios  cuando decide al fin revelar su identidad (Odisea IX, 21). Pero cuando llega a la isla, lo hace dormido y no le resulta tan fácil reconocerla.

      Si Odiseo se despertara ahora, esto es lo que encontraría: Ítaca.


martes, 11 de junio de 2013

Arquíloco de Paros: ¿escorpión o héroe?


    Autor de elegías y yambos, cuya vida transcurre en el siglo VII a.C., la época de las grandes colonizaciones, Arquíloco de Paros es un personaje difícil de encuadrar, puesto que la tradición, a partir de textos fragmentarios suyos, faltos de un contexto en que ubicarlos, hacía de él un mercenario hijo de una esclava y  de un tal Telesicles, colonizador de la isla de Tasos, un calumniador que utilizaba sus agresivos, mordaces y obscenos versos para atacar a sus enemigos,  mientras que en su isla, Paros, era considerado un héroe local protegido por los dioses e inspirado por las Musas, introductor de los cultos dionisíacos, y padre de innovaciones en música y poesía, y le rendían culto en un Archilocheion construido en su honor por mandato de Apolo. La suya habría sido una vida dedicada a la guerra,  muriendo, precisamente, en lucha contra los habitantes de la vecina isla de Naxos, y a su asesino, un tal Calondas, alias "El Cuervo", el dios Apolo, en Delfos, le habría ordenado salir del templo por haber dado muerte a un servidor de las Musas.

 Los temas de su poesía son variados: el amor, el desamor, el vino, la guerra, los dioses, la muerte, la pobreza, la injusticia...

Aquí puede verse una selección de fragmentos ilustrada con imágenes de los lugares que en tiempos fueron testigos de su actividad:       Arquíloco.

miércoles, 22 de mayo de 2013

El año que vivimos homéricamente

       Ha sido este un curso en el que nos hemos dejado cautivar aún más que de costumbre por Homero y los viajes de Ulises, pues éste era el tema de la II Gymkhana Mitológica y queríamos conseguir unos resultados tan buenos como los del año pasado, en aquella primera gymkhana que revivió los doce trabajos de Hércules. Por eso, los componentes de los dos grupos representantes del IES Gregorio Marañón de Madrid, Siréclopes, de 1º de Bachillerato de Humanidades, y Quirón y las del Pelión, de Latín y Cultura Clásica de 4º de ESO, han empleado buena parte de su tiempo libre en ampliar sus conocimientos sobre el mundo antiguo.
       Fruto de sus esfuerzos ha sido su clasificación final: ambos se han situado entre los ocho primeros grupos del total de cincuenta y tres equipos participantes. Siréclopes empató con otros tres grupos que alcanzaron la segunda mejor puntuación, 27 puntos de un máximo posible de 30 puntos, y en el desempate se clasificaron definitivamente como cuartos, llevándose como premio ocho entradas para disfrutar durante un día de Terra Mítica.









       Y Quirón y las del Pelión, gymkhanistas por vez primera y menos experimentados, empataron con otros dos grupos a 24 puntos, la cuarta mejor puntuación, consiguiendo en el desempate realizado entre ellos el puesto octavo de la clasificación general. Como premios, les correspondieron libros donados por una de las editoriales patrocinadoras. que les fueron entregados en persona por su autora, Alicia Esteban Santos, especialista en libros para jóvenes de temática clásica y mitológica.







       Ni el frío reinante, ni la granizada con que Zeus nos obsequió (el día anterior se había registrado en Madrid la temperatura más baja desde el año1960), ni los muchos monstruos y divinidades peligrosas que les obstaculizaban el paso por el Retiro, desanimaron en absoluto a nuestros sufridos marineros, que cumplieron sobradamente todas las expectativas que sus profesoras, Ana Heydt y Rosa Mariño, habían puesto en ellos.

       Nada hay más hermoso que enseñar a quien quiere aprender.

jueves, 16 de mayo de 2013

Centauros, Sirenas y Cíclopes se darán cita en el Retiro

        El próximo sábado, 18 de mayo, dos grupos de alumnos del IES Gregorio Marañón, Siréclopes, de 1º de Bachillerato, y Quirón y las del Pelión, de 4º de ESO,  participarán junto a otros cincuenta y tres grupos de alumnos de centros de enseñanza madrileños en la II Gymkhana Mitológica que, en torno al tema "Los viajes de Ulises", ha organizado el grupo de profesores Madrid, Capital del Mito en el Parque del Retiro.

         Dioses, ninfas, seres monstruosos, personajes de ultratumba pondrán a prueba su ingenio, habilidad y conocimientos sobre mitología y cultura clásica.


        ¡Que los dioses os sean favorables!

domingo, 5 de mayo de 2013

Madres

      Mi imagen de madre (mitológica) predilecta no es la de la sufridora Penélope, a la que su hijo (que ya se considera "mayor") manda aplicarse a sus tareas, sino la de Dánae cuando, en mitad de la noche y  navegando por el mar a la fuerza, dentro de un simple arcón, a merced de los vientos (Acrisio, su padre, la ha arrojado al mar para que mueran ella y el pequeño destinado a causarle, aún de forma involuntaria, la muerte), saca fuerzas de flaqueza y le canta una nana al pequeño Perseo, con la que intenta adormecer a los elementos: Duerme, criatura, y duerma el mar, y duerma la desgracia carente de medida... (Simónides, 543 PMG).
         Una madre sin miedo es un hijo sin miedo.

Museo Arqueológico de Tarento


Museo del Cerámico (Atenas)

     (Sobre las canciones de cuna griegas, Rosa Mª Mariño, "Canciones de cuna griegas" en Más cerca de Grecia 12-13 (1997), pp, 163 ss.)